La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha designado a la doctora Vanessa Kerry, hasta ahora Enviada Especial del director general para el Cambio Climático y la Salud, como nueva Enviada Especial del doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus para la Resiliencia Sanitaria.
Según ha indicado el máximo responsable de la OMS, esta decisión “refleja la evolución natural del trabajo de la doctora Kerry” y reconoce “su liderazgo al destacar el cambio climático como un problema de salud crítico” que “ha contribuido a impulsar sistemas de salud más sólidos y resilientes”. En esta nueva etapa, han precisado desde la organización, “ayudará a impulsar los esfuerzos de la OMS para garantizar que los países cuenten con la financiación, las alianzas y los enfoques integrados necesarios para afrontar los desafíos actuales y futuros”.
Desde su nuevo cargo, la Enviada Especial para la Resiliencia Sanitaria se centrará en reforzar una agenda global orientada a construir sistemas sanitarios resilientes, integrados y con financiación estable, capaces de responder tanto a los problemas cotidianos como a las amenazas emergentes vinculadas al cambio climático, las emergencias de salud pública y otros desafíos internacionales complejos.
“Me honra continuar mi colaboración con la OMS en esta nueva función”, ha afirmado Kerry, quien ha subrayado que la resiliencia “no es un programa aislado, sino la base que un sistema de salud necesita para funcionar a diario y resistir las presiones, ya sea la tensión gradual del cambio climático o el impacto repentino de un recorte presupuestario o una pandemia”. A su juicio, “esta base no se construye crisis tras crisis”, sino que debe desarrollarse “con el tiempo, invirtiendo en el personal, la financiación y la infraestructura necesarios, gestionados y sostenidos por cada país”.
En coherencia con este enfoque, la doctora Kerry colaborará con Gobiernos, socios para el desarrollo, organismos multilaterales, organizaciones de la sociedad civil y sector privado con el fin de fortalecer los sistemas de salud y mejorar la coordinación y alineación de recursos y actores en torno a las prioridades definidas por cada país. Asimismo, impulsará la sensibilización sobre la necesidad de destinar más recursos a sistemas integrados que favorezcan la cobertura sanitaria universal, incluyendo la movilización de financiación nacional para hacerla posible.