El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece este jueves ante el Pleno del Congreso para dar explicaciones sobre la crisis de Ceuta, más de un mes después de la entrada masiva de migrantes de los días 30 y 31 de julio. Lo hará después de semanas de polémica sobre qué sabía el Ejecutivo antes de la entrada, cómo reaccionó durante las primeras horas, las cifras reales de la crisis y el papel desempeñado por Marruecos.
La comparecencia se produce tras las movilizaciones celebradas el miércoles en Ceuta y en distintos puntos de España para reclamar soluciones ante la crisis. Sánchez llega al hemiciclo después de las explicaciones ofrecidas por ministros de su Gobierno y con un nuevo frente abierto por el informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) que interpreta la entrada de migrantes como una operación con "planificación previa" orquestada con la permisividad de las autoridades marroquíes.
Con este escenario, Sánchez afronta una comparecencia en la que tendrá que reconstruir la actuación del Gobierno durante la crisis y responder a las incógnitas que planean sobre una crisis pendiente de resolver.
¿Qué sabía realmente el Gobierno antes del 30 de julio y cuándo lo supo?
Una de las principales incógnitas sigue siendo qué información tenía el Ejecutivo antes de que decenas de miles de personas se dirigieran hacia Ceuta y hasta dónde llegaban las advertencias recibidas.
Desde el inicio de la crisis se habla sobre si el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) compartió o no con el Ministerio del Interior información sobre la llegada masiva a Ceuta. Las versiones que se lanzaron desde el Gobierno fueron dispares, desde la ministra de Defensa, Margarita Robles, al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, con versiones cotradictorias sobre los hechos. La cuestión pendiente es determinar si aquellas señales permitían anticipar únicamente un incremento de la presión migratoria o advertían de una movilización organizada hacia la frontera, y cuándo llegó cada información a los responsables políticos.
Sánchez tendrá que explicar qué conocía el Gobierno antes del 30 de julio y por qué, pese a las alertas existentes, no se anticipó una entrada de las dimensiones que finalmente se produjo.
¿Qué papel atribuye ahora Sánchez a Marruecos tras conocerse el informe policial?
Esta cuestión ha adquirido una dimensión diferente tras conocerse el informe del CENIF. El documento policial describe una tolerancia "casi activa" de las fuerzas de seguridad marroquíes y recoge que los migrantes entrevistados relataron de forma prácticamente unánime que los efectivos no se limitaron a permanecer pasivos. Sin embargo, el Gobierno insiste desde el primer día en que Rabat no es responsable de la llegada masiva de migrantes y aplaude su colaboración en las labores de repatriación.
Según los testimonios incorporados al informe, la Gendarmería marroquí ofrecieron indicaciones para acceder a Ceuta a través del agua por la zona del Espigón de El Tarajal. El CENIF analiza también imágenes de agentes uniformados y de individuos de paisano y habla de "planificación previa", "planeamiento superior" y "estrategias de zona gris".
La cuestión es si estos elementos modifican la valoración que el Gobierno ha realizado hasta ahora sobre la actuación de Marruecos durante la crisis.
¿Por qué Interior desconocía el informe enviado por la Policía a la Audiencia Nacional?
La aparición del documento ha abierto una segunda controversia sobre la circulación de la información dentro del Ministerio del Interior.
Grande-Marlaska ha pedido explicaciones al director general de la Policía después de conocerse el contenido del informe remitido a la Audiencia Nacional.
Sánchez tendrá la oportunidad de aclarar cuándo tuvo conocimiento el Gobierno del documento, cuándo llegó su contenido a Interior y por qué un informe de esta relevancia no había sido conocido previamente por el ministro.
¿Cuántas personas entraron, cuántas han salido y cuántas permanecen realmente en Ceuta?
Más de un mes después de la entrada masiva, continúan existiendo diferencias entre las cifras manejadas sobre el número de personas que cruzaron la frontera, las que regresaron a Marruecos y las que permanecen en territorio español.
El propio informe del CENIF admite las dificultades para establecer una cifra objetiva. La Policía recoge estimaciones de diferentes instituciones y realiza su propio cálculo, pero reconoce que no dispone de datos fiables que permitan determinar con exactitud las entradas, salidas y permanencias.
Sánchez tendrá que ofrecer una fotografía actualizada de la situación y aclarar también cuántos menores permanecen en Ceuta y cuál es su situación.
¿Por qué tardó el Gobierno en activar la respuesta extraordinaria?
La cronología de la respuesta constituye otro de los asuntos pendientes. El Ejecutivo terminó declarando la situación de interés para la Seguridad Nacional en Ceuta y designando al ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, como autoridad funcional para coordinar la respuesta.
La pregunta es qué falló durante las primeras horas y jornadas posteriores a la entrada masiva y por qué las medidas extraordinarias no se adoptaron antes.
¿Qué solución tiene el Gobierno para quienes todavía permanecen en Ceuta, especialmente los menores?
Más allá de reconstruir lo sucedido los días 30 y 31 de julio, el problema inmediato para Ceuta continúa siendo la gestión de las personas que permanecen en la ciudad.
El Gobierno deberá aclarar qué ocurrirá con quienes todavía se encuentran allí, cuáles pueden ser retornados, qué alternativas existen para aquellos que no puedan regresar a Marruecos y cómo continuará su acogida o traslado a otros puntos del territorio.
Especialmente sensible es la situación de los menores, tanto por las obligaciones de protección como por la presión que su atención supone para los recursos de la ciudad autónoma.
¿Qué relación quiere mantener España con Marruecos después de la crisis?
La última incógnita trasciende la gestión inmediata de Ceuta y afecta a la relación bilateral entre España y Marruecos.
El Gobierno ha defendido durante la crisis la importancia de la cooperación con Rabat. Ahora Sánchez tendrá que explicar cómo encaja esa posición con un informe de la Policía Nacional que describe comportamientos de las fuerzas marroquíes y utiliza conceptos como "planeamiento superior", "zona gris" e "injerencia de perfil geopolítica".
El presidente deberá aclarar si el Ejecutivo pedirá explicaciones a Marruecos, si contempla alguna actuación diplomática y qué garantías tiene España para evitar que pueda repetirse un episodio similar.