La nueva Ley del Cine encara en el Congreso una fase decisiva en la que pueden cambiar algunas de las reglas que determinan cómo se financian las películas españolas, cuánto espacio ocupan las producciones europeas en las salas y cuánto tiempo debe pasar entre un estreno cinematográfico y su llegada a las plataformas. El proyecto todavía está en tramitación y las enmiendas presentadas por los grupos han abierto varias negociaciones con posiciones muy alejadas.
Uno de los cambios con mayor carga política procede del PP, que propone que la recaudación obtenida por las películas en años anteriores pueda tenerse en cuenta al conceder determinadas ayudas públicas. La propuesta no establece que una película deba alcanzar una cantidad concreta de taquilla para recibir financiación ni convierte automáticamente el éxito comercial en requisito, pero introduce un criterio diferente en el reparto de fondos públicos. La enmienda popular figura en la documentación registrada en el Congreso.
El debate afecta también a la relación entre las salas y las plataformas. El proyecto establece una referencia de 60 días para que una obra pueda ser considerada cinematográfica, mientras ERC plantea elevar ese periodo hasta cuatro meses. La diferencia puede tener consecuencias directas sobre el calendario de explotación de las películas y sobre el momento en que los espectadores pueden encontrarlas en servicios de vídeo bajo demanda.
Negociación parlamentaria
La negociación parlamentaria tendrá que resolver estas diferencias antes de que la Ley de Cine pueda completar su recorrido. El Congreso rechazó en junio las enmiendas a la totalidad del PP y Vox y el texto continúa ahora en la fase de trabajo sobre las enmiendas al articulado, antes de la votación final en el Pleno y su posterior paso por el Senado.
El resultado determinará finalmente cuánto pesa la taquilla en el acceso a las ayudas, qué cuota deberán reservar las salas y qué margen tendrán las plataformas para incorporar los estrenos a sus catálogos. Ninguna de esas propuestas está todavía convertida en norma definitiva.